Lucía Pérez. El siglo XX ha sido el siglo de las mujeres y de su revolución ”silenciosa”. Una revolución incruenta que no encaja con la mítica masculina de las revoluciones, ni con la épica heroica que se les presupone. La incorporación de las mujeres a la esfera pública y a la política ha significado que la democracia, por fin, hiciera honor a su nombre y a su vocación universalista.

No obstante, la exclusión política, social y económica de las mujeres y las relaciones de desigualdad entre sexos persisten en la mayoría de los escenarios sociales y son el caballo de batalla del feminismo como movimiento cívico, como teoría política y como análisis interseccional de las opresiones.

El siglo XXI debería ser decisivo para el avance histórico del feminismo en su búsqueda de una sociedad igualitaria. Desde la llamada crisis del 2008 este proceso de erosión de lo público se ha acelerado ampliando la pobreza y la exclusión social de grandes sectores en los que las mujeres y los niños/as están sobrerrepresentados.

Vigilante y guardián de los derechos humanos

El feminismo es hoy, en suma, el vigilante y el guardián de los derechos humanos en un contexto de denuncia de los feminicidios y de la violencia de género a la vez que debe reactivar su veta antibelicista ante los actuales procesos de militarización y paramilitarización vigentes en grandes territorios del planeta. Es, pues, necesario rehabilitar el vínculo entre feminismo y pacifismo, que alumbra una genealogía que habilita a las mujeres como “constructoras de paz” en numerosos conflictos a lo largo los siglos.

La agenda feminista se configura, en suma, a diferentes escalas: locales, nacionales, transnacionales y globales. Debemos resaltar las áreas de consenso dentro del movimiento que no deben ser oscurecidas por los disensos ante diversos temas.

Acerca del feminismo, by Lucía Pérez - Gastronomía y Moda

Los consensos fundamentales son:

La utopía de una vida libre de violencia.

La denuncia de los feminicidios y de la violencia de género es la reivindicación más urgente.

La afirmación de que si no cesa la violencia contra las mujeres la paz es imposible es una de sus últimas formulaciones.

Fuente: María José Guerra Palmero.

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