El periodista, crítico y creador de la Guía Peñín de los Vinos de España, José Peñín, ha recibido el Premio Fundación UEMC 2026 a “Toda una vida dedicada al mundo del vino”, un reconocimiento con el que la Fundación de la Universidad Europea Miguel de Cervantes distingue su contribución a la divulgación, el desarrollo y la proyección internacional del vino español.
El galardón fue entregado durante la clausura del XV Curso de Verano del Vino de la UEMC, celebrado los días 15 y 16 de julio en Valladolid bajo el título “Nuevos jóvenes. Nuevos códigos. ¿Nuevo vino?”.
José Peñín recibió el premio de manos del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y del consejero delegado de la UEMC y vicepresidente de su Fundación, Jesús Zarzuela, en un acto que contó también con la participación del rector de la universidad, David García.
La ceremonia concluyó con un brindis en honor al premiado con Zarvi Rosado, de Bodegas Vizar.
José Peñín reivindica la curiosidad como motor de su trayectoria
Durante su intervención, José Peñín destacó que la curiosidad ha sido el hilo conductor de toda su carrera profesional y agradeció especialmente recibir el reconocimiento en el ámbito universitario.
“La universidad es un marco estupendo, creo que centra todo lo bueno”, afirmó.
El periodista recordó que a lo largo de su trayectoria ha conocido el mundo del vino desde prácticamente todas sus perspectivas.
“He comprado vino, he vendido vino, creé una empresa de comunicación, hice la guía… Lo único que no he hecho es ser cosechero, porque la entrega es total y admiro profundamente su labor”, señaló.
Esa curiosidad, explicó, le ha permitido observar el sector “desde todas las ventanas” y ampliar progresivamente su interés hacia las personas que hacen posible cada vino.
“Ahora mismo, además del vino, me interesan las personas que hay detrás”, concluyó.

Una de las figuras más influyentes de la crítica vitivinícola española
Nacido en Santa Colomba de la Vega, León, en 1943, José Peñín se convirtió en el primer periodista español en puntuar vinos.
Su labor fue decisiva para impulsar una nueva forma de analizar, divulgar y ordenar la producción vitivinícola nacional, especialmente a través de la creación de la Guía Peñín, que con el paso de los años se ha consolidado como una de las publicaciones de referencia para profesionales, bodegas, importadores y aficionados de todo el mundo.
Durante más de cinco décadas, Peñín ha recorrido las principales regiones vitivinícolas españolas, ha publicado numerosos libros y ha contribuido al reconocimiento internacional de bodegas, denominaciones de origen, elaboradores y territorios productores.
Su trayectoria ha sido distinguida con reconocimientos como el Premio Nacional de Gastronomía, el Premio Nacional de Turismo Marqués de Villena y el Premio al Mejor Editor de Publicaciones Profesionales.
Además, Best Wine of the World Competition lo situó entre los veinte críticos de vino más influyentes del mundo y lo reconoció como Mejor Crítico Mundial de Vinos Españoles.
Un premio a la divulgación y a la proyección internacional del vino español
Con este galardón, la Fundación UEMC ha querido destacar no solo una trayectoria profesional excepcional, sino también la capacidad de José Peñín para acercar la cultura del vino a varias generaciones de consumidores y profesionales.
La creación de una guía capaz de ordenar, valorar y difundir la enorme diversidad vitivinícola española supuso un antes y un después en la comunicación del sector.
Su trabajo ha permitido visibilizar regiones, bodegas y pequeños elaboradores que encontraron en la Guía Peñín una plataforma de proyección tanto en España como en los mercados internacionales.
El vino necesita nuevos códigos para conectar con los jóvenes
La entrega del premio puso el broche final a dos jornadas dedicadas a analizar el futuro del sector del vino ante el cambio generacional.
Bodegueros, sumilleres, periodistas, responsables de marketing, creadores de contenido y expertos en turismo coincidieron en una idea central: el vino no necesita renunciar a su identidad, pero sí debe aprender a expresarse de una manera más cercana, reconocible y relevante para quienes se aproximan por primera vez a este universo.
El reto no consiste únicamente en vender una botella, sino en construir una experiencia capaz de despertar interés antes de que el vino llegue a la copa.

¿Tiene el vino un problema de “vibe”?
La primera mesa de la segunda jornada, titulada “¿Tiene el vino un problema de vibe?”, analizó la imagen que el sector proyecta ante las nuevas generaciones.
Los participantes coincidieron en que el vino no debe simplificarse hasta perder su complejidad, pero sí abandonar ciertos códigos excesivamente rígidos que pueden generar distancia.
La autenticidad como principal herramienta de comunicación
Ana Carazo, fundadora de Bodegas La Loba, defendió que la mejor estrategia continúa siendo la autenticidad.
A su juicio, el consumidor conecta con historias reales, con el territorio y con las personas que hacen posible cada proyecto.
En una sociedad marcada por la velocidad, la rutina y el consumo inmediato, el vino representa precisamente lo contrario: detenerse, compartir, conversar y celebrar.
El vino ha dejado de ser cotidiano para convertirse en experiencia
Carlos González, director técnico de la Guía Peñín, explicó que las nuevas generaciones ya no mantienen la relación cotidiana que existía anteriormente con el vino.
Este ha dejado de ser un alimento habitual en muchas mesas para convertirse en un producto ligado a momentos concretos, encuentros y experiencias.
Ese cambio obliga al sector a revisar tanto su lenguaje como sus canales de comunicación.
Las redes sociales han transformado por completo el escenario, aunque acercarse a los jóvenes no debe implicar renunciar al conocimiento.
“Hay que hacerlo más divertido, pero no renunciar al conocimiento”, resumió González.
El diseño también puede despertar la curiosidad
José Antonio Santiso, responsable de Bodegas Santiso González, presentó durante la mesa la nueva botella cuadrada con la que la bodega saldrá próximamente al mercado.
La propuesta utiliza el diseño como elemento diferenciador y como una herramienta capaz de captar la atención del consumidor.
Santiso defendió que la imagen puede provocar esa primera curiosidad necesaria para acercarse al vino, aunque será finalmente la calidad la que consiga fidelizar al público.
Las bodegas que están conectando con nuevas comunidades
La segunda mesa, “Empezar a crear comunidad: las bodegas que sí están conectando”, puso el foco en aquellos proyectos que han sabido construir una relación más directa con nuevos públicos.
Los participantes destacaron la importancia del relato, la cercanía y la capacidad de mostrar todo lo que ocurre antes de descorchar una botella.
El vino también debe entretener y contar historias
Juan Príncipe, de Bodega César Príncipe, señaló que el sector necesita asumir el cambio de paradigma.
Si el vino ya no responde a una necesidad cotidiana, debe aprender a generar interés, entretener y contar historias capaces de atraer a personas que aún no forman parte de ese mundo.
Las redes sociales permiten ganar visibilidad, pero el verdadero trabajo continúa estando en salir a buscar nuevas audiencias.
En este sentido, planteó la posibilidad de colaborar con creadores de contenido ajenos al sector vitivinícola para llegar a públicos que difícilmente consumirían información especializada.
Quedar fuera de las redes supone quedar fuera de la conversación
Teresa Sanz, de Bodega Severino Sanz, reconoció que las redes sociales obligan a las bodegas a utilizar códigos y formatos que no siempre les resultan naturales.
Sin embargo, advirtió de que mantenerse al margen supone perder la oportunidad de participar en la conversación con una parte importante de los consumidores.
La presencia digital deja así de ser un complemento para convertirse en un espacio esencial de comunicación, escucha y construcción de comunidad.
Mostrar el viñedo y la bodega acerca el producto al consumidor
Francisco Barona, uno de los elaboradores de referencia de la Ribera del Duero, reivindicó la importancia de enseñar el trabajo que existe detrás de cada botella.
Mostrar el viñedo, la vendimia, el día a día de la bodega y las personas implicadas en la elaboración permite construir una relación más cercana, humana y comprensible.
También destacó el valor de la colaboración entre jóvenes elaboradores, convencido de que compartir experiencias y sumar esfuerzos fortalece la imagen global del sector.
Tradición, inteligencia artificial y nuevos hábitos de consumo
La última mesa del curso, “El futuro del vino: tradición, IA y nuevos códigos”, abordó los cambios tecnológicos y sociales que ya están transformando el sector.
La inteligencia artificial, el auge del vino sin alcohol y los nuevos formatos de comunicación protagonizaron una conversación en la que la autenticidad volvió a aparecer como valor fundamental.

La autenticidad gana valor frente a lo artificial
Juan Beda, creador de la agenda cultural Eventival, señaló que el crecimiento de la inteligencia artificial también está impulsando una tendencia en sentido contrario: la búsqueda de experiencias y marcas auténticas.
Los consumidores muestran cada vez más rechazo hacia aquellas comunicaciones excesivamente artificiales o impersonales.
Este contexto refuerza la necesidad de mantener un tono cercano, creíble y coherente con la identidad de cada bodega.
Los creadores de contenido se consolidan como nuevos prescriptores
Javier Bermejo, creador de contenido especializado en vino en @descorchandoenbodegas, defendió la relación cada vez más estrecha entre bodegas y divulgadores digitales.
Los creadores necesitan acceder a bodegas, territorios y experiencias para generar contenidos relevantes, mientras que las marcas necesitan nuevos prescriptores capaces de acercar el vino a públicos que ya no consumen información por los canales tradicionales.
Bermejo consideró que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil, siempre que se utilice con criterio y no sustituya el valor de la experiencia humana.
El vino sin alcohol deja de ser una tendencia emergente
María Sevillano, directora general de Bodega de Win, la línea de vinos sin alcohol de Bodegas Familiares Matarromera, explicó que esta categoría ya no puede considerarse una moda pasajera.
El vino sin alcohol responde a una demanda real de consumidores que buscan alternativas compatibles con nuevos hábitos de vida, distintas ocasiones de consumo y una mayor preocupación por el bienestar.
Aunque reconoció el potencial de las nuevas tecnologías, recordó que existen aspectos esenciales que continúan dependiendo de los sentidos y del conocimiento humano.
“De momento, no conozco ninguna inteligencia artificial capaz de percibir un vino con los sentidos”, afirmó.

Un foro consolidado para reflexionar sobre el futuro del sector
Con esta decimoquinta edición, el Curso de Verano del Vino de la Universidad Europea Miguel de Cervantes se consolida como uno de los principales espacios de reflexión sobre el presente y el futuro del sector vitivinícola español.
Durante dos jornadas, profesionales procedentes de la producción, la comunicación, el marketing, la sumillería, el enoturismo y la creación de contenido compartieron un diagnóstico común.
El relevo generacional no depende únicamente de la calidad del producto, sino también de la capacidad del sector para comprender los nuevos hábitos de consumo, adaptar sus códigos, construir relatos más humanos y diseñar experiencias capaces de despertar emoción y curiosidad.
El reconocimiento a José Peñín resume, en cierto modo, esa misma filosofía: conocimiento, divulgación, curiosidad y una vida entera dedicada a observar el vino desde todas sus perspectivas.
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