Belleza y Salud

Si vas a comprar algún ‘juguete conectado’, esta publicación te interesa

Se recomienda informarse previamente de qué tipo de datos recoge el juguete, el protocolo de seguridad para transmitir la información y cuáles son los datos que finalmente se envían a través de la app o aplicación.

No hay duda que este año, nuevamente, entre las compras de Navidad, uno de los productos estrellas serán las consolas.

Unos vídeojuegos, principalmente, que cada día requieren más de las red de redes, vamos que para disfrutar más de ellos, se requiere conexión a internet. 

De ahí que la Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Consumo adscrita a la Consejería de Salud, realiza una serie de recomendaciones sobre la compra de los denominados ‘juguetes conectados’, ya que recopilan datos de la persona usuaria y los envían a través de Internet.

Los ‘juguetes conectados’ recopilan imágenes y sonidos del dispositivo y los envían a la app, que a su vez los transmite a través de Internet.

Al otro lado de la red, la información es procesada y devuelta al juguete, que la transmite a través de altavoces, pantallas u otros dispositivos, dando así la sensación de interacción con el juguete.

Por sus propias características, este tipo de juegos y juguetes presenta desafíos en cuanto a la protección de datos del usuario, más aún tratándose, por lo general, de menores.

Por ello, la Dirección General de Consumo recomienda informarse previamente de qué tipo de datos recoge el juguete, el protocolo de seguridad para transmitir la información y cuáles son los datos que finalmente se envían a través de la app o aplicación.

Además, conviene conocer la posibilidad de configurar los parámetros de seguridad de datos, cómo se recoge el consentimiento para el uso de los mismos, y dónde y cómo se pueden ejercer los derechos de rectificación y supresión de estos, tal como recoge la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales.

Las personas consumidoras pueden informarse sobre todos estos aspectos en el propio punto de venta, pero es aconsejable revisar el manual de instrucciones antes de realizar la compra.

En ese documento la política de privacidad debe aparecer en términos claros y comprensibles. También es conveniente descargar previamente la app para comprobar su funcionamiento, siempre que sea posible.

Asimismo, se recomienda que, en caso de adquirir un ‘juguete conectado’, las personas consumidoras opten por aquellos que ofrezcan medidas de seguridad suficientes y apropiadas que permitan conocer qué datos tiene el fabricante y cómo se pueden modificar o eliminar, y qué identifiquen quién está tratando los datos y cuándo están recabando información para, posteriormente, enviarla a través de Internet.

Si el juguete conectado es un videojuego, hay que tener en cuenta el denominado Código PEGI (sistema de clasificación por edades establecido por Información Paneuropea sobre Juegos).

En relación con los videojuegos adheridos al Código PEGI, se deberá ofrecer información sobre la clasificación por edades y contenidos.

Las etiquetas PEGI deben colocarse en el anverso y el reverso de los estuches e indican uno de los siguientes niveles de edad: 3, 7, 12, 16 y 18. Estos niveles indican de manera fiable la idoneidad del contenido del juego en términos de protección de las personas menores.

Consumo Responde

Por último, se recuerda a la ciudadanía que, ante cualquier duda o consulta sobre este tema, se puede contactar con Consumo Responde, un servicio gratuito de información y asesoramiento a las personas consumidoras y usuarias, impulsado por la Consejería de Salud.

Se trata de un servicio multicanal, al que se puede acceder de forma continuada a través del número de teléfono 900 21 50 80, de la página www.consumoresponde.es, del correo electrónico consumoresponde@juntadeandalucia.es o del perfil de Twitter @consumoresponde.

También puede recibir asesoramiento en los Servicios Provinciales de Consumo presentes en todas las capitales de provincia, así como en las Oficinas Municipales de Información al Consumidor (OMIC), y en las organizaciones de personas consumidoras y usuarias.

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