José Luis Martínez (@pepelugastronomiaymoda), CEO y Fundador de GM (@gastronomia_y_moda). Una de las frases más recordadas de la película ET dirigida por Steven Spielberg en la década de los 80 es «Mi casa, teléfono». En mi caso y al más puro momento gastronómico tengo una parecida: «Mi casa, Casa Moreno».
Lo local, para el local y para el turista
Da igual a la hora que vayas. El ambiente y el servicio son dignos de alojarse para toda la vida en Casa Moreno. Da igual lo que pidas. Todo está bueno y es único. Esencia de taberna de toda la vida. La familia al completo de Casa Moreno siempre te recibe y te despide con la mejor de las sonrisas. Una cercanía a la que se une un detalle muy importante.

Con cariño, pero sí, en Casa Moreno, el ciudadano local y el turista conviven en un ambiente donde, ojo, prima todo lo local. Es decir; que de carteles en idiomas que no sea el español, como que no te vas a encontrar. Y no pasa nada y son numerosos los turistas que de manera acertada visitan cada día este singular templo gastronómico.

Y sobre los carteles, es para no perderse detalle alguno. Esas reflexiones, a cual más acertadas del gran Emilio Vara, que mientras las lees y te evades al mejor de los mundos, tanto él como su fiel y eficaz escudero, el gran José, no pierden ojo para que nunca te falte de ná, que no es poco.


En su interior, tanto en la barra como en las mesas altas con sillas acordes puedes degustar todo lo bueno de la amplia carta de Moreno. Un mobiliario cómodo y fino, no como esos tableros gruesos de barcos piratas. y en donde, afortunadamente tampoco ha llegado la plaga de las lámparas de mimbre.

Y donde además, siempre estarás informado del cambio anual de la hora.


Por eso y por todas las razones expuestas, menos mal que siempre nos quedará Casa Moreno, «mi casa, Casa Moreno».











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