Cuando llegan las altas temperaturas cambiamos la ropa, el calzado e incluso nuestros hábitos diarios. Sin embargo, muchas personas siguen utilizando exactamente los mismos cosméticos que durante el invierno sin tener en cuenta que la piel también cambia de necesidades con el calor.
Las expertas de Clarel alertan de que seguir utilizando cremas demasiado densas durante los meses más cálidos puede favorecer la aparición de brillos, congestión, exceso de grasa y sensación de pesadez en la piel.
Por ello, recomiendan realizar un auténtico “cambio de armario beauty” adaptando la rutina facial a la primavera y al verano con fórmulas más ligeras, activos específicos y especial protagonismo de la protección solar.
Menos peso y más frescura: así debe ser la rutina facial en verano
Según explica Marina Ramos, Formadora y Experta en Producto en Clarel, durante los meses de calor la piel genera más sudor y más sebo, algo que obliga a modificar determinadas texturas cosméticas.
La recomendación pasa por sustituir cremas densas por opciones más ligeras como:
- Emulsiones tipo gel
- Sérums de rápida absorción
- Brumas faciales refrescantes
Ingredientes como el ácido hialurónico o la glicerina se convierten en aliados fundamentales porque permiten mantener la hidratación sin aportar sensación grasa ni sobrecargar la piel.
Los ingredientes estrella que triunfan en primavera y verano
La llegada del sol también modifica las necesidades cutáneas y hace que determinados activos cobren más protagonismo dentro de la rutina diaria.
Entre los ingredientes recomendados por las expertas destacan:
- Vitamina C: potente antioxidante que ayuda a combatir el daño solar y potencia la protección frente al envejecimiento prematuro.
- Niacinamida: regula la producción de grasa y mejora la textura de la piel.
- Aloe vera: refresca, calma y ayuda a reparar tras la exposición solar.
- Extractos enzimáticos de papaya o piña: exfolian suavemente sin sensibilizar.
Todos ellos ayudan a conseguir una piel más luminosa, equilibrada y preparada para soportar mejor las altas temperaturas.
Retinol y ácidos: cómo utilizarlos correctamente en verano
Desde Clarel recuerdan además que ingredientes como el retinol o algunos ácidos exfoliantes no deben demonizarse, aunque sí conviene adaptar su uso durante los meses con mayor exposición solar.
En el caso del retinol, recomiendan no iniciarlo por primera vez en verano y extremar siempre el uso de protector solar.
Respecto a los exfoliantes fuertes como el ácido glicólico, aconsejan reducir la frecuencia o apostar por alternativas más suaves para evitar sensibilizar la piel frente al sol.
El protector solar sigue siendo el gran imprescindible
Si hay un producto que realmente marca la diferencia en cualquier rutina de skincare durante todo el año, ese es el protector solar.
Las expertas recuerdan que hasta el 80% del envejecimiento prematuro está relacionado directamente con la exposición solar.
Además, insisten en varios errores habituales que siguen cometiéndose:
- Pensar que los SPF se suman entre sí
- Aplicar menos cantidad de la necesaria
- Creer que en interiores no hace falta protección
- Utilizar protectores solares caducados de años anteriores
La recomendación es utilizar siempre un SPF adecuado y reaplicarlo especialmente durante jornadas prolongadas al aire libre.
El neceser de verano definitivo según las expertas
Clarel propone además varios imprescindibles para afrontar la temporada de calor con una rutina sencilla y eficaz:
- Protector solar facial y corporal
- Brumas solares para reaplicación
- Sérum de vitamina C
- Hidratante ligera
- After sun multifunción
- Autobronceadores o toallitas bronceadoras
- Desodorante corporal eficaz
- Repelente de insectos
La idea es apostar por productos prácticos, cómodos y fáciles de incorporar al día a día sin complicar la rutina.
La piel también entiende de estaciones
Cada estación exige unos cuidados concretos y adaptar la rutina cosmética se ha convertido en una de las claves más importantes para mantener la piel sana, luminosa y protegida.
Igual que cambiamos botas por sandalias o abrigos por ropa ligera, la piel también necesita fórmulas menos pesadas y más adecuadas para soportar las altas temperaturas, la humedad y la exposición solar.
Porque cuidarse en verano no significa utilizar más productos, sino elegir mejor qué necesita realmente la piel en cada momento.
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