Hay compras que hacemos porque necesitamos algo y otras que se convierten en parte del recuerdo de un viaje. Durante mis días en Menorca, visitar la tienda de Castell Menorca en Ciutadella fue una de esas paradas que terminó formando parte de la experiencia.
Siempre me han gustado las menorquinas. Son sencillas, cómodas, versátiles y tienen esa elegancia natural que encaja perfectamente con el estilo de vida mediterráneo. Puedes llevarlas con un vestido, un pantalón de lino, unos vaqueros o un look mucho más informal y siempre funcionan.
Al entrar en Castell y encontrar tantos modelos y colores, lo verdaderamente complicado fue elegir solamente un par. Por eso terminé haciendo algo bastante más propio de mí: comprarme menorquinas de varios colores.
Una visita a Castell Menorca en pleno corazón de Ciutadella
Pasear por Ciutadella es descubrir rincones llenos de personalidad, fachadas con historia, comercios cuidados y establecimientos que mantienen una conexión directa con la identidad de la isla.
Entre ellos se encuentra Castell Menorca, una firma especializada en calzado artesanal que transmite desde el primer momento esa forma pausada y cuidada de hacer las cosas tan vinculada a Menorca.
La tienda reúne diferentes interpretaciones de las tradicionales menorquinas, desde los modelos más clásicos y planos hasta propuestas con cuña, tejidos naturales, acabados trenzados y diseños pensados para adaptarse a diferentes estilos y momentos del día.

Las menorquinas, mucho más que un calzado de verano
Las menorquinas se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la isla. Sin embargo, su éxito no depende únicamente de la tradición.
Son un calzado práctico, ligero y especialmente fácil de combinar. Su diseño aparentemente sencillo permite que sigan resultando actuales temporada tras temporada, adaptándose a las tendencias sin perder su identidad.
Personalmente, me encanta esa capacidad que tienen para completar un look sin restarle protagonismo. Aportan naturalidad, comodidad y un punto muy mediterráneo, tanto para recorrer las calles de Ciutadella como para disfrutar de una comida frente al mar o de una tarde tranquila durante las vacaciones.
Una colección llena de colores y posibilidades
Una de las cosas que más me llamó la atención durante mi visita fue la variedad.
Los modelos tradicionales aparecen en tonos neutros muy fáciles de llevar, como beige, cuero, marrón o verde, pero también en colores más especiales que permiten incorporar un toque diferente a cualquier estilismo.
Y ahí llegó mi problema: me gustaban demasiadas.
Entre los tonos suaves, los colores empolvados y los acabados más clásicos, terminé llevándome varios pares. Como conté en mis redes sociales, me compré menorquinas de todos los colores, o casi, porque elegir solamente unas era realmente difícil.

Artesanía menorquina para vestir con naturalidad
En un momento en el que buscamos prendas y complementos capaces de durar más de una temporada, recuperar productos vinculados a la artesanía y a la identidad de un territorio resulta especialmente atractivo.
Las menorquinas representan precisamente eso: un diseño reconocible, funcional y profundamente unido a la cultura de la isla.
Castell Menorca mantiene esa esencia y la traslada a colecciones que permiten encontrar opciones para diferentes edades, estilos y necesidades. La firma consigue que un calzado tradicional continúe siendo actual sin perder aquello que lo hace especial.
El complemento perfecto para los looks mediterráneos
Durante el verano suelo apostar por prendas frescas, vestidos largos, pantalones amplios, tejidos naturales y accesorios con personalidad.
Las menorquinas encajan perfectamente en ese tipo de armario porque permiten caminar cómodamente sin renunciar a un look cuidado. Además, su variedad de tonalidades facilita elegir un modelo diferente según el conjunto o el momento.
No hace falta complicarse demasiado: un vestido estampado, un bolso artesanal y unas menorquinas pueden construir por sí solos un estilismo cómodo, femenino y totalmente mediterráneo.
Una compra que también guarda el recuerdo del viaje
Siempre me gusta regresar de los viajes con algo que me recuerde los lugares que he visitado. En este caso, las menorquinas de Castell tienen un significado especial porque no son solamente un complemento.
Cada vez que las utilice, recordaré aquellas tardes paseando por Ciutadella, sus calles, su puerto, el ambiente de Menorca y esa sensación de estar disfrutando el verano sin demasiadas prisas.
Por eso creo que comprar un producto elaborado en la isla es también una bonita manera de llevarse una pequeña parte de Menorca a casa.
Una parada para quienes disfrutan de la moda y la artesanía
Para quienes estén preparando un viaje a Menorca y disfruten descubriendo firmas locales, la visita a Castell merece un lugar dentro del recorrido por Ciutadella.
La variedad de modelos permite encontrar desde la menorquina más tradicional hasta diseños con cuña o acabados más actuales. Yo entré con la intención de mirar y terminé saliendo con varios colores, así que mi recomendación es clara: deja espacio en la maleta.
Y sí, lo reconozco: los libros, las mentes y los paraguas solo sirven si se abren. Los armarios, por lo visto, también.

Menorca, una isla para descubrir con calma
Esta visita formó parte de los días que pasé recorriendo algunos de los rincones más especiales del suroeste de Menorca, una zona que combina playas, calas, patrimonio, gastronomía, artesanía y pueblos con muchísimo encanto.
Durante mi estancia he disfrutado de #FergusStyleCaremaBeach by Fergus Hotels, un alojamiento desde el que resulta muy cómodo descubrir Ciutadella y otros enclaves imprescindibles de la isla.
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Mónica Sánchez del Monte · Instagram: @m_sdelmonte
Gastronomía y Moda · Instagram: @gastronomia_y_moda
Fotografías: @m_sdelmonte (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).

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