A unos minutos del pulmón verde de la ciudad, Albedrío es una dirección donde la cocina tradicional convive con recetas que incorporan referencias de distintas gastronomías del mundo. El resultado es una carta variada, de sabores reconocibles y una ejecución cuidada, ideal tanto para quienes buscan una comida después de visitar el parque como para quienes desean descubrir nuevos restaurantes en una de las zonas con mayor oferta culinaria de la capital.
Con una decoración contemporánea, un ambiente desenfadado y una agradable terraza, el restaurante invita a alargar la sobremesa mientras su propuesta gira en torno a platos pensados para compartir, donde el producto y el equilibrio de sabores ocupan el centro de la experiencia.

Una carta que cambia cada mes
La cocina de Albedrío se mueve con naturalidad entre el recetario mediterráneo y pequeñas influencias internacionales. No busca sorprender con combinaciones imposibles, sino ofrecer una selección de platos que funcionan tanto por separado como en conjunto.
Nuestra comida comenzó con unos cogollos a la plancha, un entrante fresco y ligero que prepara el paladar antes de adentrarse en algunas de las especialidades de la casa.
Entre ellas destacan los brioches, uno de los platos más demandados de la carta. Probamos el de gamba roja, donde el marisco mantiene todo el protagonismo sobre un pan tostado y ligeramente dulce, y el brioche de steak tartar, otra propuesta equilibrada en la que el contraste entre texturas y la intensidad.

Los canelones como plato principal
Entre las propuestas principales elegimos el canelón de rape y gamba, una receta que apuesta por el sabor sin excesos. El relleno resulta generoso y la salsa acompaña con delicadeza. Es uno de esos platos que demuestran que la cocina de Albedrío también encuentra su espacio en elaboraciones más tradicionales.

Un final con un punto divertido
El broche llegó con un mousse de mascarpone con granizado de maracuyá y peta zetas, frescura y acidez de la fruta de la pasión para terminar. El toque efervescente de los caramelos aporta un contraste inesperado que convierte el último pase en una propuesta tan ligera como entretenida.

Una dirección para tener en cuenta junto al Retiro
La ubicación es, sin duda, uno de los grandes atractivos de Albedrío. Situado en pleno barrio de Retiro, permite completar una jornada de museos, un paseo por el parque o una mañana de compras con una propuesta gastronómica informal y bien resuelta.
Albedrío apuesta por una carta amplia, pensada para públicos muy diferentes y con recetas que invitan a volver para seguir descubriendo nuevos platos. Una dirección recomendable para quienes buscan comer bien en una de las zonas con más vida gastronómica de Madrid sin renunciar a un ambiente relajado. Y si tienen alguna duda o intorelerancia, dejénse aconsejar por su amable y atento personal.
Info de interés
Dirección: Calle Narváez, Madrid.
Cocina: Mediterránea con influencias internacionales.
Imprescindibles: Brioches, canelones de marisco y postres.
Ideal para: Una comida antes o después de visitar el parque de El Retiro o el Triángulo del Arte.
Fotografías: cristinagala_ (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).
Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

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