Tablafina Sevilla acogió un exclusivo menú maridado con los vinos de Colonias de Galeón, una experiencia gastronómica donde cocina, territorio y enología andaluza encontraron un equilibrio perfecto en pleno corazón de Sevilla.
Otra manera de entender el restaurante de hotel
Durante mucho tiempo, los restaurantes de hotel ocuparon un papel secundario dentro del panorama gastronómico. Sin embargo, proyectos como Tablafina han conseguido romper esa percepción para convertirse en auténticos destinos gastronómicos.
La propuesta impulsada por NH Hotels ha ido consolidando una personalidad propia en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla y, más recientemente, Córdoba. Una filosofía basada en la cocina de producto, la gastronomía local y el disfrute pausado de la mesa.
Así nos lo explicaba Francisco Pérez, director de Tablafina Sevilla, quien defiende una restauración donde el cliente encuentra algo más que una comida: una experiencia gastronómica completa.
En Sevilla, esa identidad se percibe desde el primer momento. El espacio combina elegancia y cercanía, con rincones para reuniones informales, zonas de trabajo y detalles poco habituales como su futbolín integrado en el concepto del establecimiento.
La sensación es la de un lugar donde el cliente puede detenerse, preguntar, descubrir y dejarse acompañar por un equipo que transmite pasión por la gastronomía.

Una cocina que respeta el producto y la temporalidad
La carta de Tablafina mantiene un interesante equilibrio entre tradición y actualidad.
La cocina gira alrededor del producto de temporada, con una cuidada selección de materias primas y una atención especial a dos pilares fundamentales de la experiencia: los vinos y los quesos.
La bodega ofrece referencias seleccionadas para acompañar distintos estilos de cocina, mientras que la tabla de quesos se convierte prácticamente en un recorrido gastronómico por diferentes territorios.
Todo ello acompañado por un servicio cercano que dedica tiempo a explicar elaboraciones, procedencias y maridajes con naturalidad, sin tecnicismos innecesarios.

Colonias de Galeón, el vino de Sevilla que reivindica su lugar en el mapa enológico
La visita coincidió con una experiencia especialmente interesante: un menú maridado junto a Colonias de Galeón, una bodega ubicada en Cazalla de la Sierra, en plena Sierra Norte de Sevilla, que lleva años trabajando para devolver al vino sevillano el reconocimiento que merece.
Su filosofía se basa en elaborar vinos de calidad con el máximo respeto por la tierra, el paisaje y las tradiciones vitivinícolas de la provincia.
Cada botella busca convertirse en una expresión auténtica del territorio sevillano, recuperando una tradición vinícola que durante siglos formó parte de la historia de Andalucía.
Además de sus vinos, la bodega desarrolla una destacada oferta de enoturismo. Entre sus propuestas se encuentra la experiencia “El Origen”, donde el visitante recorre la bodega descubriendo todo el proceso de elaboración, desde la llegada de la uva hasta el embotellado, incluyendo una cata de vinos en crianza acompañada de productos de la zona.
Para quienes buscan una inmersión más completa, ofrecen también la experiencia “El Cordero”, que incluye la visita al viñedo donde nacen sus vinos y culmina con la degustación de un cordero lechal cocinado en horno de leña junto a productos locales y algunos de los mejores vinos de la casa.

Un recorrido gastronómico por España a través de Tablafina
Ana, de Lama la Uva, ejerció como magnífica embajadora de Colonias de Galeón durante toda la experiencia, ayudando a interpretar cada vino y cada armonía.
Los vinos Silente Viognier, Sobrepieles —mi favorito personal—, Pinchaperas, Colonia 40 y Ermita del Monte fueron acompañando los distintos platos, aportando matices y profundidad sin eclipsar la cocina.
La propuesta gastronómica comenzó con un tartar de aguacate y salmón ahumado sobre galleta crujiente de anís de Inés Rosales, un guiño a Sevilla lleno de frescura y contrastes.
A continuación llegó el bocadillo de calamares, homenaje a Madrid, acompañado por mayonesa de ajo negro.
La bomba de la Barceloneta aportó intensidad y sabor mediterráneo, mientras que el tartar de salchichón sorprendió por su originalidad.
El recorrido concluyó con el xuxo de rabo de toro, una propuesta que sirve también como bienvenida simbólica a Tablafina Córdoba, demostrando la capacidad de la cocina para reinterpretar recetas tradicionales sin perder su esencia.
Dos postres para recordar
Fuera del menú principal aparecieron dos elaboraciones que merecen mención propia.
La torrija bañada en leche de coco y crema de Baileys ofreció una textura ligera y delicada, perfectamente equilibrada.
Por su parte, el postre de chocolate con roca de petazetas puso el punto más divertido y sorprendente de toda la experiencia, cerrando la comida con una sonrisa.

Una mesa a la que merece la pena volver
Lo más interesante de Tablafina Sevilla quizá no sea únicamente la calidad de su cocina o la selección de vinos.
Lo verdaderamente destacable es la forma en la que todos los elementos conviven con naturalidad.
Producto, técnica, servicio, hospitalidad y territorio avanzan en la misma dirección para construir una experiencia gastronómica completa.
En una ciudad como Sevilla, donde la oferta gastronómica es extraordinariamente amplia, encontrar un espacio capaz de combinar cocina, vino y atención al detalle con tanta coherencia es siempre una buena noticia.
Y también una suerte.
Más información:
https://www.tablafina.com/tablafina-sevilla/
https://www.coloniasdegaleon.com/
Fotografías: cristinagala_ (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).
Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com
Sección Cultura · Gastronomía y Moda


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