Hay restaurantes que no siguen tendencias, las crean. Papúa Colón pertenece a esa categoría de espacios que, desde su apertura, se integran de forma natural en el mapa gastronómico de Madrid gracias a una identidad sólida, una propuesta coherente y una experiencia que va mucho más allá del plato. Ubicado bajo la emblemática Plaza de Colón, este restaurante se ha consolidado como uno de los lugares donde gastronomía, diseño y coctelería dialogan en perfecta armonía.
Entrar en Papúa Colón es abandonar el ritmo urbano para adentrarse en una jungla contemporánea cuidadosamente diseñada. Vegetación exuberante, referencias animales, maderas nobles, tonos verdes y aguamarina y una gran bóveda acristalada crean un ambiente envolvente que invita a disfrutar sin prisas. Cada rincón está pensado para generar una experiencia sensorial completa, desde mesas amplias y sofás corridos hasta una vajilla artesanal elaborada en Extremadura que refuerza el carácter único del espacio.

Cocina viajera con base mediterránea y alma cosmopolita
La propuesta gastronómica, firmada por el chef Wilmar Soto, parte de la cocina mediterránea y se enriquece con guiños exóticos y latinoamericanos, siempre desde el respeto absoluto al producto y al equilibrio del plato. Una carta pensada para compartir, descubrir y repetir, donde conviven técnica, intensidad y una ejecución precisa.

Entre los platos más representativos destacan elaboraciones que ya forman parte del imaginario del restaurante, como el huevo frito con caviar sobre patata frita en salsa de carabinero, el carpaccio de picanha de vaca rubia gallega madurada con queso comté o las mollejas de ternera mayor con AOVE de hierbas. Propuestas que combinan potencia de sabor y una presentación cuidada, sin artificios innecesarios.
Los arroces ocupan un lugar protagonista y confirman el dominio del punto y la materia prima. Desde el arroz socarrat de gamba roja con alioli de ajo negro y salicornia hasta el arroz bomba mantecado con picanha de vaca rubia gallega madurada, cada elaboración refuerza la personalidad culinaria de Papúa Colón.

En el apartado de carnes y pescados, la carta mantiene el mismo nivel de exigencia, con cortes nobles como el tomahawk de angus, el t-bone en dos temperaturas o el solomillo de vaca avileña, junto a propuestas marinas como el pargo a la brasa o la lubina al carbón de encina. Todo ello acompañado de platos icónicos como el gofre de foie con maracuyá y PX o los huevos rotos con boletus, trufa y papada ibérica.
El final dulce y la coctelería como parte esencial de la experiencia
La experiencia se completa con una selección de postres tan reconocibles como golosos, entre los que destacan la tarta entre algodones, el red velvet con helado de lichi o la torrija caramelizada de brioche con crema de almendra.

La coctelería es otro de los grandes pilares del proyecto. Al frente se encuentra Daniel Regajo, con una carta inspirada en viajes por los cinco continentes. Cócteles equilibrados, intensos y muy visuales, pensados tanto para acompañar la comida como para disfrutarse en cualquier momento del día, refuerzan el carácter experiencial del restaurante.
Papúa Colón es hoy uno de esos espacios que explican por qué Madrid sigue siendo una de las capitales gastronómicas más estimulantes de Europa. Un restaurante que ha sabido construir su propio lenguaje y mantenerse vigente gracias a una propuesta honesta, ambiciosa y perfectamente reconocible.
Gastronomía y Moda · Instagram: @gastronomia_y_moda


No se puede comentar.