Ana Sastre Diéguez (IG: @intense_comunicacion). Informal. Sencillo. Bullicioso. Visitar El Cantábrico es sinónimo de saborear los mejores mariscos de la capital y disfrutar de esas cañas bien tiradas que salen del grifo a velocidad de vértigo. Una marisquería de las de toda la vida, que continúa manteniéndose fiel a su esencia. Un pequeño local ubicado en el numero treinta y nueve de la madrileña calle Padilla, en el corazón del barrio de Salamanca, donde es habitual ver rostros conocidos. Famosos, políticos o artistas, son clientes habituales que visitan frecuentemente este animado local, que arrancó su andadura hace ya más de setenta y cinco años gracias a la pasión de su artífice, Dionisio Amorós. A día de hoy, su nieto Fernando, tercera generación de la familia, ha tomado las riendas del negocio para continuar el legado.


A marisquería El Cantábrico se va a comer marisco, eso está claro, y eso fue exactamente lo que hicimos, mi gran amiga y mejor periodista Ana Rojo y yo, tras haber empezado la semana con el horrible apagón que nos demostró una vez más la fragilidad del ser humano y lo efímero que es todo. Y para celebrar que aparentemente todo se quedó en un susto con atascos y casos generalizado, estas dos tocayas decidieron darse un buen y merecido homenaje con los mejores mariscos de la capital.

Porque en El Cantábrico nos aguardan siempre exquisitos productos del mar que cuecen con cariño cada mañana, y que se suelen acompañar con sus famosas cañas bien tiradas, aunque también cuentan con una interesante carta de vinos. Lo que no tienen son postres ni cafés. Una premisa que mantienen desde sus inicios para dejar claro que al Cantábrico se va exclusivamente a comer marisco… ¡Y a pasarlo bien!

En nuestra visita a Marisquería El Cantábrico, comenzamos disfrutando de un rico aperitivo de boquerones en vinagre con patatas fritas que acompañamos, como no podía ser de otra forma, de unas cañas muy fresquitas. Sin duda, una forma fantástica de empezar, que dio paso a unas irresistibles gambitas de Huelva, que disfrutamos plenamente antes de pasar a probar los pequeñitos pero sabrosísimos langostinos de Vinaroz.

Una delicia en toda regla que desembocó en unas impresionantes cigalas de Huelva que nos ayudaron a olvidarnos del catastrófico lunes en el que toda España se apagó. Los percebes gallegos recién llegados de Pontevedra contribuyeron a nuestro disfrute y a nuestras risas con sus inevitables salpicaduras que siempre tienen su gracia, especialmente cuando son de una calidad excepcional. Mi tocaya y yo terminamos con mojama para ella y ostras para mí, porque a pesar de llamarnos igual, de ser periodistas y de tener gustos afines a ella no le gustan las ostras…. ¡Ni a mí la mojama!

El Cantábrico mantiene la esencia de las animadas marisquerías de toda la vida. El pequeño gran proyecto de la familia Amorós continúa deleitándonos con acertado concepto protagonizado por la calidad de los mariscos que sirven.
Un plan que nunca falla y que en este caso se convirtió en una encantadora comida de amigas y compañeras de profesión.
Marisquería El Cantábrico
Teléfono: 914024087
Dirección: Padilla, 39, (28006 – Madrid) .
Sitio web: http://www.marisqueriaelcantabrico.es/
Ticket medio: 40€


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