Las imágenes se acumulan, circulan, desaparecen y vuelven a aparecer antes incluso de que podamos detenernos realmente en ellas. Frente a esa velocidad visual, José Quintanilla propone en CentroCentro (Palacio de Cibeles, Madrid) una experiencia completamente distinta: una fotografía que abandona la obligación de representar fielmente la realidad para acercarse a algo mucho más sensorial, ambiguo y atmosférico. “El jardín revelado”puede visitarse hasta el 20 de junio.

La imagen después del exceso

Hay algo que atraviesa toda la instalación de José Quintanilla: la sospecha de que hemos dejado de mirar las imágenes con verdadera atención.

No porque falten fotografías, sino porque vivimos completamente rodeados de ellas. Pantallas, redes sociales, filtros, inteligencia artificial, reproducción constante. La imagen contemporánea ya no nos detiene.

“El jardín revelado” nace precisamente desde ese agotamiento visual. Y quizá por eso resulta tan extraño entrar en la instalación: porque no busca impactar rápidamente ni producir una lectura inmediata.

Hace justo lo contrario.

José Quintanilla: mirar una fotografía como si fuera la primera vez - Gastronomía y Moda

Un jardín construido desde la percepción

La propuesta ocupa el Patio de Operaciones de CentroCentro y transforma el espacio en una especie de paisaje suspendido, donde la fotografía empieza a desprenderse de sus límites habituales.

Las imágenes mantienen todavía una relación con la naturaleza, con la vegetación y con el jardín, pero poco a poco dejan de funcionar como representación literal. El color se independiza, las formas se vuelven inestables y la percepción empieza a importar más que el propio motivo fotografiado.

En algunos momentos uno tiene la sensación de estar mirando pintura; en otros, memoria visual. Como si las imágenes estuvieran ocurriendo en un territorio intermedio entre lo que vemos y lo que recordamos.

Monet aparece, pero no como cita

El proyecto comenzó a tomar forma tras la estancia de Quintanilla en París y sus visitas al jardín de Giverny creado por Claude Monet. Pero la referencia impresionista aparece aquí de manera mucho más sutil de lo que podría esperarse.

No hay homenaje literal. Lo que interesa a Quintanilla es recuperar una forma de mirar donde la luz, el tiempo y la percepción modifican completamente la experiencia de la imagen.

Si vivimos obsesionados con la nitidez, la velocidad y la hiperdefinición, “El jardín revelado” trabaja precisamente desde la disolución, la vibración y la incertidumbre visual.

José Quintanilla: mirar una fotografía como si fuera la primera vez - Gastronomía y Moda

Una exposición sin explicación

Lo más interesante es que la instalación no necesita explicarse demasiado para funcionar. La composicióny  el tamaño qu sirve para envolverte la convierte en casi en una experiencia física.

Quintanilla plantea algo mucho más incómodo y también mucho más raro: la posibilidad de volver a contemplar.

Las imágenes no buscan demostrar ni fijar una realidad estable. Se comportan más bien como percepciones emocionales.

Me gusta recordar que todavía existen imágenes capaces de no agotarse en la primera mirada.

Fotografías: cristinagala_  (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).

Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

Sección Cultura · Gastronomía y Moda

No se puede comentar.