Quedan pocos días. Hasta el 7 de junio, la Casa de la Provincia reúne en Itinerancias una selección de arte iberoamericano contemporáneo que merece detenerse sin demasiadas explicaciones previas. Pintura, fotografía, escultura e instalación conviven en una muestra que se mueve entre procedencias distintas y maneras muy diversas de entender la creación actual.

Últimos días para entrar en Itinerancias
La propuesta, comisariada por María del Socorro MoraC, ocupa las salas más amplias de la Casa de la Provincia con una estructura doble que evita la lectura cerrada y deja respirar las obras.
Por un lado aparece Nexos, vinculada a los fondos de arte contemporáneo iberoamericano de la Fundación Obra Pía de los Pizarros. Por otro, Entre el mar y el barro, centrada en artistas de Trujillo, en Perú.
La división es evidente, pero el recorrido termina funcionando como un conjunto.

Materia, gesto y distintas velocidades
Itinerancias deja abierta la mirada del espectador.
La exposición alterna lenguajes y ritmos. Hay pintura de gran presencia física, piezas donde el color domina la escena y otras donde el peso recae en la materia, el gesto o la construcción simbólica de la imagen.
La fotografía aparece sin voluntad documental en si misma. La escultura y la instalación amplían la lectura sin convertir el recorrido en un ejercicio de acumulación.
Todo mantiene una escala razonable.
La Casa de la Provincia ayuda también a esa experiencia. Sus salas permiten detenerse, retroceder y volver a una obra sin la sensación de saturación que a veces imponen otros espacios mayores.

Artistas con mucha personalidad
Uno de los intereses de Itinerancias está precisamente en esa falta de uniformidad.
Las obras reunidas no responden a una estética común ni intentan construir una imagen simplificada del arte iberoamericano contemporáneo. Al contrario. Las diferencias se mantienen visibles y enriquecen el recorrido.
Aparecen nombres como Pedro Sandoval, con esa energía pictórica expansiva tan reconocible; Carlos León, cuya obra introduce otro tempo visual; o artistas como Patricia Larrea y Rosella Matamoros, que desplazan la mirada hacia registros distintos y menos previsibles.
También forman parte de la exposición Gustavo Díaz Sosa, Eduardo Urquiaga y Asmat Chirinos, ampliando el mapa de referencias y sensibilidades que atraviesa la muestra, permitiendo que cada obra conserve su propia voz.

Entre el mar y el barro
La sección dedicada a Trujillo merece una parada específica.
Entre el mar y el barro introduce una relación más visible con el territorio y con determinadas materialidades vinculadas al contexto peruano. El paisaje, la memoria y ciertas referencias culturales aparecen filtradas desde lenguajes contemporáneos un poco crípticos a mi parecer, pero alejadas de cualquier pretensión superflua.
Ese núcleo aporta equilibrio al conjunto y evita que la exposición se lea únicamente desde la colección.
También introduce otra temperatura. Y esa variación te mantiene activo en el recorrido.

La Casa de la Provincia y el tiempo justo
La sensación final no depende de una única obra ni de un gran efecto de cierre y quizá incida sobre la conciencia de que las geografías culturales raramente son limpias o estables. Que la creación contemporánea iberoamericana no responde a un único lenguaje ni necesita hacerlo. Y en recordarnos que las identidades artísticas se construyen desde la mezcla, el desplazamiento y la convivencia de miradas distintas.
Uno sale de la exposición con más preguntas y mucha inspiración.

Información práctica
Casa de la Provincia. Plaza del Triunfo, 1 · Sevilla. Entrada gratuita.
Fotografías: cristinagala_ (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).
Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

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