La campaña “Todos tenemos un Enrique” reivindica la transmisión de valores y posiciona el jamón como uno de los regalos más emocionales de la cultura española.
En un contexto en el que muchas campañas del Día del Padre se centran en promociones y descuentos, Enrique Tomás apuesta por una narrativa diferente: recuperar el valor emocional del regalo y su significado más profundo.
Con la campaña “Todos tenemos un Enrique”, la marca líder mundial en cultura del jamón ibérico propone mirar más allá del precio para recordar que hay gestos que representan mucho más que un simple obsequio. El jamón se convierte así en símbolo de legado, tiempo compartido y transmisión de valores entre generaciones.
Un homenaje a quienes nos enseñaron algo importante
La campaña parte de una idea universal: todos tenemos a alguien que nos marcó. Un padre, un abuelo, un hermano, un amigo o un mentor. Personas que nos enseñaron a trabajar, a esperar, a compartir o a levantarnos cuando las cosas no salían bien.
En torno a esa figura nace el mensaje central de la campaña: regalar un jamón es un acto de amor.
El concepto toma su nombre del propio fundador de la compañía, Enrique Tomás, cuya historia personal se convierte en el hilo narrativo de la iniciativa. La marca lo resume con una frase que define tanto su filosofía como la del producto que representan:
“El ingrediente más caro es el tiempo”.
Una reflexión que conecta directamente con el proceso del jamón ibérico, que no se fabrica, sino que se cura con paciencia, y con las relaciones humanas que se construyen precisamente gracias al tiempo compartido.
El jamón como símbolo cultural
Con esta iniciativa, Enrique Tomás busca ir más allá de la dimensión gastronómica del producto para reivindicar el jamón ibérico como un símbolo cultural profundamente ligado a la tradición española.
La mesa compartida, las celebraciones familiares y los momentos especiales forman parte de ese imaginario colectivo que la marca quiere recuperar en una fecha tan significativa como el Día del Padre.
Además, la campaña contará con la colaboración del creador gastronómico Rafuel, que actuará como embajador amplificando el mensaje hacia nuevas audiencias y reforzando el vínculo entre gastronomía, cultura y emoción.
Una estrategia basada en significado, no en precio
Para Enrique Tomás, el objetivo es claro: redefinir el Día del Padre desde la autenticidad.
Frente a la saturación de campañas comerciales basadas únicamente en descuentos, la marca apuesta por una estrategia que pone en el centro el valor del producto, la tradición y el significado emocional del regalo.
Regalar un jamón es compartir tiempo, mesa y recuerdos”, explica la compañía.
Con esta campaña, Enrique Tomás refuerza su posicionamiento global como referente internacional en la cultura del jamón ibérico, demostrando que incluso en fechas comerciales es posible construir marca desde la emoción, la tradición y el legado.
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