No abundan las programaciones que se atrevan a sostener un lema como Amor en vivo sin correr el riesgo de sonar complacientes. El Maestranza lo hace este año desde un lugar menos cómodo: entendiendo el amor también como tensión, pérdida y contradicción.

El amor sin azúcar

La nueva temporada 2026/2027 del Teatro de la Maestranza no utiliza el amor como un adorno conceptual. Lo plantea como un territorio híbrido, capaz de generar belleza  conflicto. Y asumir que enamorar al público no significa adormecerlo.

Porque el amor del que se carga esta programación no es únicamente romántico. Amor obsesivo, prohibido, eterno, el que se fractura, el que convive con el poder y también ese otro amor silencioso que une a un escenario con quienes se sientan frente a él esperando ser sorprendidos.

Cuando Bayreuth mira al sur

Sevilla lleva tiempo acostumbrándose a un Maestranza que ya no quiere limitarse a custodiar repertorio ni a repetir fórmulas magistrales. Programar también significa tomar partido, asumir riesgos y seguir despertando curiosidad.

La temporada arranca con toda una declaración de intenciones. La visita de la Orquesta del Festival de Bayreuth, en su primera gira española y coincidiendo con el 150 aniversario del festival wagneriano. Bayreuth promete vivir la música como experiencia total. Bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, suena a viaje y a pequeña conquista.

Amores que nunca fueron fáciles

Si nos adentramos en la programación aparecen amantes imposibles, el poder interviniendo en la ecuación y personajes que aman mal, demasiado o demasiado tarde.

Vuelve Roméo et Juliette, ausente del Maestranza durante dos décadas, y quizá para recordarnos que Shakespeare escribió una historia cruda, una tragedia, una prohibición, todo para evidenciar la  violencia de las estructuras familiares y sociales.

También regresa  La bohème, y esa melancolía que Puccini dejó escondida en la nieve. Una historia de miedo a crecer.

El presente también canta

Estos títulos  conviven  con propuestas que apuestan por el presente con mucha fuerza.

L’Orfeo desembarca por primera vez en el Maestranza con Leonardo García-Alarcón y Cappella Mediterranea. Cuatro siglos después, el viaje imposible de Orfeo continúa su tránsito como uno de los relatos más precisos para hablar de la pérdida. Determinadas  preguntas sobreviven intactas al paso del tiempo, ¿verdad?

Pero si hay una cuestión especialmente estimulante en el planteamiento de esta  temporada es el compromiso del repertorio con la creación contemporánea.

La sevillana Reyes Oteo presenta La clausura del amor, una ópera de cámara nacida desde la fractura emocional. Íntima e incómoda.

Y de la misma manera, vuelve Loca y  Bodas de sangre.  Manuel Busto incorpora el flamenco. Arriesgado, fuerte.

“Amor en vivo” y el difícil arte de seguir seduciendo: el Maestranza presenta su progamación - Gastronomía y Moda

Regresar sin nostalgia

Y también hay espacio para los de siempre:

Luisa Fernanda, con Emilio Sagi,  y tras años de ausencia nos recuerda  que la zarzuela, sigue siendo una de las formas más sofisticadas de contarnos cómo fuimos.

Y luego está Rigoletto. El amor de Verdi para cerrar la temporada con posesión, herida y el poder como eje de la ecuación. Miguel del Arco hace una lectura contemporánea y promete devolvernos una obra necesaria por lo incómoda que aún resulta.

Mucho más que ópera

Pero no sólo de ópera presume el Maestranza.

La danza vuelve a ocupar su lugar, desde el Béjart Ballet Lausanne hasta el Ballet Nacional de España con Afanador, pasando por Circa o Malandain Ballet Biarritz. Distintas estéticas con las que disfrutar.

Tampoco faltan esos nombres propios que despiertan admiración y agotan localidades: Yuja Wang, Grigory Sokolov, la Concertgebouw Orchestra con Klaus Mäkelä o la Filarmonica della Scala. Ni una Cita en Maestranza que vuelve a mezclando generaciones con naturalidad y tambien amor, de María José Llergo a Tomatito, de Carminho a Salvador Sobral, pasando por el aniversario de Omega. Mucha fiesta.

Aprender a amar un teatro

Y permítanme esta reflexión después de ver tantos carruseles de instagram con frases para tazas. El Maestranza te busca. Los preestrenos para jóvenes y las propuestas dirigidas a nuevas audiencias es toda  una invitación real. Nadie aprende a amar un teatro desde fuera.

Seguir seduciendo

Y es que lo lleva en su sello. Esta programación quiere seducir, pero sin recurrir a lo facilón y obvio. ¿Podemos llamarlo resiliencia cultural? Podemos.

Amor en vivo. nos recuerda que lo importante es sentir. ¿Preparados? Con el corazón roto hasta el  2 de septiembre.

Para más información: https://www.teatrodelamaestranza.es/es/shows/programacion/

Fotografías cedidas por Teatro de La Maestranza.

Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

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