Economía

Cómo recuperar el control de los gastos después del verano: cuatro claves para ahorrar en la vuelta a la rutina

Transporte, comedor, actividades, suscripciones, comidas fuera de casa y pequeños gastos cotidianos vuelven a ganar peso en el presupuesto. Nara Seguros propone cuatro pautas para reorganizar las finanzas personales y recuperar el hábito del ahorro.

Septiembre supone para muchas familias volver al colegio, al trabajo y a los horarios habituales, pero también recuperar una serie de gastos que durante las vacaciones habían quedado en segundo plano.

Transporte, comedor, actividades extraescolares, comidas fuera de casa, suscripciones y pequeñas compras cotidianas vuelven a formar parte del presupuesto después de unos meses en los que, además, el gasto puede haber aumentado.

La vuelta a la rutina puede ser, por tanto, un buen momento para revisar las finanzas personales, reorganizar el presupuesto y recuperar el ahorro. Nara Seguros plantea cuatro claves para afrontar los próximos meses con una mayor planificación.

1. Saber cuánto cuesta realmente volver a la rutina

El primer paso consiste en obtener una imagen real de los gastos del mes. A las partidas fijas habituales pueden volver a sumarse transporte, comidas, actividades, material o determinados servicios asociados al curso.

Revisar los movimientos bancarios y dividir los desembolsos entre gastos fijos, variables y prescindibles ayuda a conocer cuánto cuesta realmente la vuelta a la rutina y dónde existe margen para realizar ajustes.

2. Vigilar los pequeños gastos cotidianos

Un café camino del trabajo, un pedido a domicilio, una compra rápida o un pequeño capricho pueden parecer cantidades poco relevantes de manera individual.

El problema aparece cuando se repiten con frecuencia. Son los conocidos como “gastos hormiga” o microgastos, a los que, según los datos aportados por Nara Seguros, se puede llegar a destinar entre un 10% y un 15% del salario mensual.

Controlarlos no significa necesariamente eliminarlos. Una alternativa es conocer cuánto representan y establecer previamente qué cantidad queremos reservar para ellos.

3. Revisar suscripciones y pagos automáticos

Plataformas de streaming, aplicaciones, gimnasios, servicios digitales y otras cuotas que se renuevan automáticamente pueden continuar cobrándose aunque apenas se utilicen.

Septiembre puede ser un buen momento para revisar estas suscripciones y decidir cuáles siguen teniendo sentido.

Pequeñas cantidades mensuales que parecen poco importantes pueden representar un desembolso considerable cuando se acumulan durante todo el año.

4. Reservar el ahorro al principio del mes

Esperar hasta final de mes para ahorrar únicamente aquello que haya sobrado puede dificultar la recuperación del hábito después del verano.

La alternativa propuesta consiste en decidir al comienzo del mes qué cantidad podemos reservar para el ahorro, siempre de acuerdo con la situación económica de cada persona o familia, e incorporarla al presupuesto como una partida más.

Automatizar esa cantidad puede facilitar además que el ahorro se mantenga con mayor regularidad.

“Septiembre puede ser un buen momento para volver a ordenar nuestras finanzas después del verano. Igual que recuperamos horarios y rutinas, revisar qué gastos vuelven con ellas y reservar desde el principio una parte de nuestros ingresos para el ahorro nos permite afrontar los próximos meses con mayor planificación y tranquilidad financiera”, destacan desde Nara Seguros.

Cuatro pautas sencillas que comparten una misma idea: conocer primero dónde va nuestro dinero para poder decidir después cómo queremos administrarlo.

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