Pablo Alborán salió a la Plaza de España sin guardarse nada.
A estas alturas de su trayectoria, llama KM0 a su nuevo álbum, después de más de quince años ocupando un lugar privilegiado dentro de la música en español. Toda una declaración.
Indiscutiblemente lo que le ha llevado a recorrer muchos kilómetros es la capacidad de mantener intacta una forma de relacionarse con el público basada en la emoción.
Anoche, Sevilla volvió a ser su prisionera.

Una carrera construida desde la cercanía
La Plaza de España vivió anoche una de las citas más esperadas de esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest. No era una parada cualquiera dentro de la gira Global Tour KM0.
Sevilla significa mucho para Pablo.
“Todos los días me acuerdo de la primera sala (Calamero) donde toqué, agotásteis las entradas enseguida y mucha gente se quedó en la puerta esperando, siempre habéis estado ahí”, dijo entre aplausos y piropos.
Desde el principio todo apuntaba hacia una idea de regreso al origen, de vuelta al lugar donde nacen las canciones y donde se construyen los vínculos para siempre.

Volver al kilómetro cero
El malagueño fue el primer artista andaluz en confirmar su presencia en la sexta edición de Icónica, un festival que ha hecho de la convivencia entre grandes figuras internacionales y el talento de la tierra una de sus señas de identidad.
Su nueva gira recorrerá numerosos escenarios de Europa y América. Pero parte desde casa.
KM0 es un regreso simbólico al punto de partida. Un viaje por las canciones que nos han acompañado (una de las pancartas que le mostraron en primera fila decía que llevaba cantando sus canciones desde los 7 años), pero también una mirada hacia el artista que es hoy, y que, a sus 36 ya no teme nada.
Los números y los premios sólo explican una parte de su historia, porque la otra, estaba anoche entre los miles de personas que acompañaron al cantante. En cada directo dónde se entrega. En las voces que completaban las canciones, y en la sensación de estar asistiendo a una conversación entre amigos.
Porque Pablo Alborán lleva años demostrando que la cercanía llena recintos.

Una noche para recorrer toda una carrera
Desde Clickbait y Tabú, a Me quedo y Vamos de aquí la conexión con el público se hizo evidente desde el minuto uno… y fue creciendo… No vaya a ser, ¿Qué tal te va? y Tanto.
Uno de los momentos más personales de la noche llegó con Mis 36. Al piano, sin más compañía, más Pablo, más verdad.
La emoción se desbordaba con Planta 7, dedicada a quienes cuidan de los demás en los hospitales y en coherencia, con un mensaje para la donación de médula.
Después llegaron Algo de mí, Perfectos imperfectos, con la ayuda de fans a los que subió al escenario, Tu refugio y una especial interpretación de Dónde está el amor, en la que volvió a compartir sus vivencias hechas letras.

El regalo para Sevilla: Tiempos bonitos
“Os voy a dar una sorpresa”, dijo. Y Sevilla fue la primera ciudad en escuchar Tiempos bonitos, su apuesta para este verano.
«Lo terminé ayer, y he estado dándole los últimos toques porque quería que sonase bien», confesó antes de interpretar una canción optimista para bailar y venirse arriba.
Pocas veces una ciudad tiene la oportunidad de asistir al nacimiento en directo de una canción.
La intensidad y las lágrimas regresaron con Saturno, acompañada por miles de luces de teléfonos móviles que transformaron el recinto en una constelación para el dron que nos sobrevolaba.
Los piropos y agradecimientos del cantante a la ciudad fueron constantes.
Con la vulnerabilidad por bandera, Pablo, antes de interpretar Solamente tú, la canción que cambió su mundo, puso en valor el poder del amor, del cariño y la lealtad para sanar.
Y las sorpresas continuaron con la aparición de Carmen Ferré, quien le acompañó durante su etapa en La Voz para cantar un personalísimo Desencuentro. Qué belleza.
Sevilla y Pablo Alborán, una historia que continúa
La recta final reunió algunos de los títulos más esperados por el público: Por fin, KM0, Prometo, Copiloto y Vívela.
El cierre quedó reservado para Vivir, La vida y Si quisieras, poniendo punto final a más de dos horas de música y complicidad.
La conexión entre Pablo Alborán y Sevilla volvió a hacerse evidente en una noche donde hubo grandes canciones, estrenos, sorpresas y momentos de emoción compartida. El artista malagueño agradeció una y otra vez el cariño recibido, mientras el público respondía cantando cada verso reconociendo parte de su vida en ellos.
“Sevilla es el lugar donde descansan las heridas” dijo, y se quedó tan tranquilo, mientras los ojos de los asistentes brillaban. Y es que todos tenemos heridas que cicatrizar, historias compartidas de pasiones, desamores, soledades y culpas.
Y Pablo pone la letra a la que agarrarte cuando no te sale la voz.
Gracias, Pablo, prométenos que no pasarán los años…

Fotografías y video: cristinagala_ (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).
Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com
Sección Cultura · Gastronomía y Moda


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