Celebrar, celebrar y celebrar. Cuando los medios de comunicación preguntan a los ciudadanos qué harán cuando puedan decir adiós a la pandemia, muchos apuntan a una gran fiesta. Sin embargo, en lo cotidiano, en las labores del día a día, son muchos los que reconocen haber encontrado pequeñas alegrías, consecuencia de saber valorar cada instante y cada nuevo logro, por pequeño que sea. La situación sanitaria ha modificado la vida y circunstancias de millones de personas en todo el mundo y ello ha supuesto que quienes se enfrentan a estos vaivenes también cambien.

Esperanza
Así sucede con Esperanza, la protagonista de la última producción realizada en el Cortijo El Esparragal, que da título al propio editorial. La historia que acompaña a las piezas de Marmota, Acus Complementos, Matilde Cano, Masario, Victoria Victim, Fiona Bow, Bruna y María Vázquez Boutique se centra en la revolución que vive una joven al tener que acompañar a un familiar durante una enfermedad inesperada y como dicha aventura la cambia, sin esperarlo, a ella por dentro.

Como responsable del proyecto se encuentra Estrella Albendea que para idear todo el concepto visual ha contado con Tamara Arnáez (@historiasqueempiezanconunsi) y su sensibilidad. El resto del equipo lo formaban Julia Hidalgo en el maquillaje y la modelo cordobesa Beatriz Garrido. A continuación se presenta el relato construido por la productora para este trabajo:
«Se lo había prometido y no podía fallarle. Ahora que a la tía Concha le habían detectado esa enfermedad tan rara, Espe estaba convencida de que la mejor terapia era el acompañamiento. Por eso, renunció a esas salidas con amigas para estar al lado de su madrina, a la que tanto quería y a quien visitaba todos los fines de semana. No estaba segura de si su compañía estaba siendo un buen tratamiento para ella, pero lo que sí sabía es que le sonreía y disfrutaba contándole sus batallas.

Lo cierto es que Concha no era la única que se lo pasaba pipa: Espe era consciente del bien que todo aquello le estaba haciendo. Esas escapadas, cada viernes después del trabajo, le estaban dando la vida. Le permitían rememorar su infancia, desconectar de verdad, probar suerte con la cocina, hacer esos desfiles espontáneos que tanto gustaban a su tía (con ropa vintage), leer a autores nuevos y no tan nuevos, pasear y plantear un sinfín de proyectos.

Por no hablar de la poca cobertura de la que disponía… En aquel momento de estrés laboral, toda una bendición. Así, fue consciente de que estando, se estaba encontrando a sí misma. Que su estancia y el cuidado a su madrina en un proceso tan difícil, también la estaban curando a ella. Y, ahora, no lo cambiaría por nada del mundo».


Hotel Cortijo El Esparragal
Con más de 400 años de historia, el Hotel Cortijo El Esparragal es un rincón a las afueras de Sevilla en el que refugiarse.

Su pasado vinculado a la Ruta de la Plata (con huellas romanas en sus terrenos), hace de este espacio un lugar para desconectar junto a sus paisajes y la ganadería de la que presume.

Un total de 2.700 hectáreas para descubrir y el propio alojamiento histórico, antaño un monasterio, es un enclave ideal para celebrar una boda con todo el sabor del sur.

Foto de portada: Matilde-Cano- Acus Complementos.
Moda/Tendencias – Subdirectora de Gastronomía y Moda: @m_sdelmonte.


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