G&M (Instagram: @gastronomia_y_moda). Murcia nos recibió con una mesa llena de tradición, sabor y carácter. Para estrenar nuestro primer encuentro culinario en la ciudad, visitamos la Cafetería del Arco, un local mítico situado junto a la Plaza de Santo Domingo que combina a la perfección la esencia murciana con una atención cercana y eficaz.
Desde que llegamos, el ambiente ya prometía, y la experiencia no pudo empezar mejor. Nos lanzamos a probar varias tapas para conocer su propuesta… y cada una fue un acierto.
Croquetas que conquistan a la primera
Las croquetas de sepia fueron una sorpresa absoluta: crujientes por fuera y con un interior meloso y lleno de sabor. La croqueta de jamón ibérico también destacó por su intensidad y cremosidad.


La tortilla trufada: pura suavidad
La tortilla trufada fue uno de los grandes momentos de la noche. Jugosa, aromática y con ese toque de trufa que la convierte en un bocado irresistible. Sin duda, un imprescindible.

Clásicos murcianos en su punto
No podía faltar la marinera, ese icono de la gastronomía murciana: ensaladilla rusa sobre una deliciosa rosquilla coronada con anchoa. Los caballitos, otro emblema local, llegaron perfectos, con un rebozado ligero y dorado.


Ensaladilla rusa, sencilla y deliciosa
Además, probamos la ensaladilla rusa sola, fuera del formato marinera, y nos encantó: cremosa, bien equilibrada y con ese toque casero que siempre apetece.

Un servicio rápido y amable
A pesar del ambiente animado, todo llegó rápido y con excelente atención. La cuenta refleja una relación calidad-precio difícil de superar.

Conclusión
La Cafetería del Arco no solo nos dio la bienvenida a Murcia: nos dejó con ganas de seguir explorando la gastronomía local. Un inicio perfecto para nuestro recorrido culinario y, sin duda, un sitio al que volveremos.

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