Belleza y Salud

Claves para emprender siendo mujer menor de 30 años

Beatriz Cardoso-Balmont tiene menos de 30 años, dos marcas en el mercado y un tercer proyecto, una fundación, en marcha

Dar el salto y emprender un nuevo negocio es algo que se plantean cada vez más jóvenes. El Estudio Sociológico Nacional ‘Jóvenes españoles: Coronavirus, formación y futuro’, que realizó el Instituto de Expertos Digitales (Edix) de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) así lo demostraba el pasado año.

De los encuestados, jóvenes de 19 a 39 años, se planteaban el emprendimiento como salida laboral un 68,3%. Ese camino lo siguió también Beatriz Cardoso-Balmont, fundadora junto a Cristina Carrasco de Maison Balmont y Margarita Sangiovanni. La primera, es una marca pionera en implantar la moda en los uniformes de trabajo, especializada en hostelería y clínicas, con clientes como Elizabeth Arden. La segunda, es una firma de tocados artesanales que colabora con numerosas empresas del sector nupcial. En su currículum vitae también hay hueco para un proyecto más, una fundación que está poniendo en marcha junto a una socia.

Siendo mujer y menor de 30 años, Beatriz se ha tenido que enfrentar a numerosos retos en el universo empresarial y por ello puede dar consejos a esos jóvenes, con conocimiento de causa. “Del emprendimiento nacen muchas cosas buenas y no es de extrañar que cada vez más gente quiera sacar un proyecto propio adelante. Creo que es importante hacerlo con conciencia y mucho más si tienes la vocación de ayudar a los demás”.

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Estas son sus claves para emprendedoras menores de 30 años:

Que el dinero (o su ausencia) no te frene

“En ocasiones pensamos que no es el mejor momento para emprender, que necesitamos una gran inversión, especialmente las mujeres, que solemos encontrar muchas barreras físicas y mentales en nuestros comienzos. No es así para todos los proyectos, son muchos los que pueden comenzar a vender teniendo como base una pequeña inversión, trabajando el pago por adelantado u ofreciendo un servicio, que no requiere, como un producto, un sistema de fabricación previo. Encuentra tu fórmula, porque seguro que existe”, explica Beatriz.

La labor comercial es muy importante

“Los primeros pasos que darás con tu proyecto requieren fuerza de voluntad y dejar atrás la vergüenza. Salir a buscar clientes (en el medio físico o en el digital) supone creer y entender muy bien aquello que ofrecemos, saber que las ventas son el sostén de la empresa, estar dispuesta a abrir todas las puertas y hacer una estrategia a tu medida”, cuenta.

Escucha activa como motor de cambio

“Ponerse en la piel de nuestro cliente o potencial cliente, escuchar con atención sus necesidades y tener siempre actualizados todos los canales de comunicación de la marca permitirá que crezcamos. De cada uno de sus comentarios puede nacer una nueva idea que implementar para ser mejores”, defiende.

Nunca dejes de formarte

“Pensamos que para emprender no es necesario una gran preparación previa en la materia. Sí, es importante una base, pero más importante aún son las ganas y estar dispuesto a renunciar a cosas que nos gustan: vacaciones, tiempo con amigos, ocio… Si realmente te apasiona lo que haces. El movimiento se demuestra andando, y cuando empiezas, con la experiencia, van surgiendo situaciones que no tenías previstas, por lo que es importante aprender de esos errores. Enseñan mucho más de lo que se podría pensar”.

Cuatro manos, mejor que dos

«Si tienes la suerte de emprender junto con un socio/a, irás con algo más de seguridad, porque cuatro manos siempre son mejor que dos. Nadie es perfecto y al complementarse y hacer equipo, es mucho más sencillo ir consiguiendo los objetivos marcados”.

Alianzas y trueques con los que crecer

“Considero que el mayor crecimiento se alcanza con el trato con la gente, siempre con los pies en la tierra. Conocer a clientes/empresas que confían en nosotros para la imagen que quieren transmitir de su negocio, me parece algo importantísimo, enriquecedor y de agradecer. Descubro todo un mundo con los clientes, proveedores, artesanos y profesionales que vas conociendo a lo largo del día y que te aconsejan. Es muy importante saber escuchar y aprender de las experiencias de las personas”.

Valentía y optimismo

“Cuando comienza un proyecto, pienso que hay que preguntarse: ¿qué es lo peor que puede pasar si sale mal? Si te detienes a dar la respuesta y aún así estás dispuesta a enfrentarte a cualquier adversidad, no tendrás excusas, solo buscarás soluciones. Con el tiempo, es fácil darse cuenta de que nuestro trabajo es solo una mínima parte y que nada sería posible sin el de todas las personas que colaboran. Ya lo decía Andrew Carnegie: ‘el secreto de mi éxito fue rodearme de personas mejores que yo’. Y eso lo garantizo”.

Claves para emprender siendo mujer menor de 30 años - Gastronomía y Moda
Cristina Carrasco de Maison Balmont, junto a Beatriz Cardoso-Balmont,

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