Cultura

El Escorial vuelve a abrir sus museos: una colección de grandes maestros y cuatro siglos de arquitectura

El Real Monasterio recupera, después de diez años cerrados, sus Museos de Pintura y Arquitectura con un nuevo recorrido y un centenar de obras, 21 de ellas incorporadas por primera vez a la exposición permanente

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, después de una década cerrados,  reabre sus Museos de Pintura y Arquitectura vuelven a abrir al público con una nueva presentación de sus colecciones.

Desde el 2 de octubre, y después de una intervención de 3,1 millones de euros, financiada en su mayor parte con fondos europeos NextGenerationEU, el proyecto recupera dos espacios que permanecían cerrados: Patrimonio Nacional se ha encargado de los recorridos y el discurso de ambos museos.

Además,  hasta el 31 de diciembre de 2026 la entrada a ambos museos será gratuita.

Parte de la colección pictórica, El Escorial. (Patrimonio Nacional)

Cambiando el orden

El Museo de Pintura reúne alrededor de un centenar de obras pertenecientes a las escuelas italiana, flamenca y española. Entre los nombres que aparecen en el nuevo recorrido están Tiziano, Tintoretto, Veronés, Rogier van der Weyden, Lucas Jordán, Ribera y Michel Coxcie.

Una de las novedades es que 21 obras pasan a exponerse de manera permanente por primera vez. Algunas proceden de otras dependencias de Patrimonio Nacional y otras habían permanecido en espacios interiores o almacenes.

La organización de las salas también cambia.  Ahora el recorrido se articula alrededor de los distintos monarcas que fueron ampliando la colección.

El punto de partida es Felipe II, responsable de la construcción del monasterio y figura esencial para entender la colección. Cuatro de las nueve salas del museo están dedicadas a su reinado y a sus preferencias artísticas.

Entre las primeras piezas aparecen obras de Tiziano como Santa Margarita de Antioquía y un Ecce Homo, además de un Descendimiento de Veronés. Uno de los conjuntos más singulares es el dedicado a Michel Coxcie, pintor flamenco especialmente apreciado por Felipe II, del que se presenta el monumental díptico Alegoría de la Redención del Mundo. La pieza forma parte además de las obras restauradas con motivo de la reapertura.

Van der Weyden, Ribera y los gustos de los Austrias

Una de las piezas fundamentales es el Calvario de Rogier van der Weyden, realizado entre 1457 y 1464. La pintura ocupa un lugar destacado en la galería y permite acercarse a una obra de enorme intensidad expresiva dentro de un conjunto dominado en buena parte por piezas de grandes dimensiones.

El recorrido continúa por los reinados de Felipe IV y Carlos II, mostrando cómo la colección fue creciendo después de Felipe II. Felipe IV encargó a Velázquez la reorganización de las pinturas, mientras que Carlos II incorporó nuevas obras y mostró una especial predilección por Lucas Jordán.

De este último se puede contemplar un retrato del monarca, junto a obras de artistas como Alonso Cano y José de Ribera, representado en la colección con un San Jerónimo penitente.

Después el proyecto se centra en los Borbones, con Carlos IV e Isabel II, cambiando  el tipo de obras que aparecen en las salas. Entre ellas figuran retratos femeninos pertenecientes al género de las llamadas “bellezas” y trabajos de José y Luis de Madrazo.

Cómo se construyó El Escorial

El Museo de Arquitectura explica el proceso que llevó desde los primeros diseños hasta la construcción del conjunto y su evolución posterior. La intención es mostrar la dimensión de una obra que tardó 21 años en levantarse y que acabaría convirtiéndose en una referencia arquitectónica dentro y fuera de España.

El recorrido presta especial atención a Juan Bautista de Toledo, arquitecto que inició el proyecto, y a Juan de Herrera, responsable de su desarrollo. Dibujos, maquetas, audiovisuales y elementos originales ayudan a comprender cómo se levantó el edificio y cuáles fueron las decisiones que determinaron su aspecto.

Entre las piezas que ahora pueden contemplarse hay un fragmento de una cubierta original de madera, superviviente del incendio que sufrió El Escorial en 1671, además de herramientas que pudieron utilizarse durante la construcción: mazos, palas, punteros y herramientas de cantero y albañil.

También tienen protagonismo los grabados realizados por Pedro Perret entre 1583 y 1589 a partir de los diseños de Juan de Herrera. 

Una reapertura esperada

Los dos museos fueron creados originalmente en 1963, coincidiendo con el cuarto centenario de la colocación de la primera piedra del monasterio. Más de seis décadas después, la renovación recupera aquellos espacios con un nuevo planteamiento museográfico.

La intervención también ha permitido incorporar al recorrido uno de los Salones de Honor y recuperar una antigua cocina del palacio como espacio de descanso de carácter museográfico, conservando elementos como sus chimeneas históricas y piezas de menaje.

Esta reapertura tiene dos lecturas Por un lado, permite volver a contemplar obras maestras que forman parte de la historia artística de la monarquía española. Por otro, ofrece herramientas para entender cómo se construyó y cómo ha sobrevivido durante más de cuatro siglos uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de España.

Después de diez años de puertas cerradas son muchos, pero por fin podremos  volver a encontrarse con Tiziano, Veronés o Van der Weyden, y a cómo arte, arquitectura y poder fueron construyendo, durante siglos, la identidad de este lugar.

Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

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