Belleza

Solo el 16% utiliza protector térmico: así cuidan su cabello las mujeres de 40 años en España

Un estudio de Clarel sobre los hábitos de cuidado capilar revela que el 42% de las participantes se lava el pelo cada dos días, el 43% lleva tintes o mechas y el 31% presenta alguna alteración capilar. Sin embargo, pese al uso habitual de secadores y planchas, únicamente el 16% incorpora productos de protección térmica a su rutina.

El cuidado del cabello se ha convertido en una parte importante de las rutinas de belleza, pero no siempre prestamos la misma atención a su aspecto que a su protección. Así lo refleja un análisis realizado por Clarel, que ha estudiado los hábitos capilares de personas con una edad media de 40 años en España.

La investigación, desarrollada durante septiembre de 2026 mediante diagnósticos capilares y cuestionarios en 20 establecimientos de ocho comunidades autónomas, ofrece una radiografía de las costumbres relacionadas con el lavado, la coloración, el uso de herramientas de calor y las visitas a la peluquería.

El estudio, realizado con una participación del 95% de mujeres y un 5% de hombres, pone de manifiesto una tendencia: el cuidado del cabello en casa tiene un papel destacado, aunque todavía existen hábitos de protección que no están suficientemente extendidos.

El 42% se lava el pelo cada dos días

La frecuencia de lavado es uno de los aspectos analizados por Clarel.

Según los resultados, el 42% de las participantes se lava el cabello cada dos días, convirtiéndose en la opción más habitual entre las personas consultadas.

Por su parte, el 17% afirma lavárselo diariamente, mientras que el 12% deja transcurrir tres días entre lavados.

Estas cifras muestran que no existe una única rutina de limpieza, sino diferentes hábitos que dependen de las preferencias personales y de las características del cabello.

En cuanto a los productos utilizados, la mascarilla capilar ocupa un lugar destacado: cerca del 70% declara utilizarla a diario.

El acondicionador está presente en aproximadamente la mitad de las rutinas, mientras que el 22% utiliza aceites o sérums y el 17% incorpora productos sin aclarado.

Tintes y mechas: el 43% lleva el cabello coloreado

La coloración continúa siendo uno de los tratamientos capilares más frecuentes.

El análisis señala que el 43% de las personas participantes lleva el cabello teñido o con mechas, lo que confirma la presencia de estos servicios dentro de los hábitos habituales de belleza.

Los cortes de mantenimiento aparecen en el 19% de los casos, mientras que el 8% recurre a tratamientos de hidratación intensiva.

Por otro lado, un 3% utiliza tratamientos de alisado o queratina y el 27% no declara ningún tratamiento capilar específico.

Estos resultados reflejan la diversidad de necesidades y preferencias en el cuidado del cabello, desde quienes buscan mantener su color hasta quienes priorizan la hidratación o el mantenimiento del corte.

El protector térmico, la gran asignatura pendiente

Uno de los datos más llamativos del estudio está relacionado con la protección frente al calor.

Solo el 16% de las personas analizadas utiliza productos de protección térmica, pese a que el secador y la plancha forman parte de numerosas rutinas.

El 27% emplea estas herramientas aproximadamente cada dos días y el 23,5% lo hace de manera esporádica.

A estas cifras se suma un 17% que utiliza únicamente el secador, mientras que el 31% afirma no emplear herramientas de calor.

La diferencia entre el uso de aparatos térmicos y la aplicación de productos protectores evidencia la importancia de prestar atención no solo al resultado del peinado, sino también al cuidado de la fibra capilar.

¿Por qué es importante proteger el cabello del calor?

El uso de secadores, planchas y rizadores a temperaturas elevadas puede favorecer la sequedad, la pérdida de brillo y la aparición de daños en la fibra capilar, especialmente cuando se utilizan con frecuencia.

Los protectores térmicos están formulados para ayudar a reducir parte de estos efectos, aunque no eliminan por completo el riesgo asociado a una exposición excesiva al calor.

Entre las recomendaciones generales para cuidar el cabello destacan adaptar la temperatura de las herramientas, evitar un uso innecesariamente prolongado y elegir productos adecuados a cada tipo de pelo.

El 59% acude a la peluquería de manera esporádica

El estudio también analiza la relación de las participantes con los salones de peluquería.

Según los datos recogidos, el 59% acude de manera variable o esporádica, sin mantener una periodicidad establecida.

Además, aproximadamente una de cada cinco personas declara no acudir a la peluquería.

Entre quienes sí siguen una frecuencia determinada, el 7% visita el salón cada uno a tres meses, otro 7% una vez al año y el 5% cada seis meses. Solo el 1% afirma acudir semanalmente.

Estas cifras ponen de relieve la importancia que adquieren los cuidados realizados en casa, especialmente en las rutinas de lavado, hidratación y mantenimiento.

No obstante, los resultados no permiten concluir por sí solos que las visitas a la peluquería hayan disminuido respecto a años anteriores, al no ofrecer una comparación temporal equivalente.

Una de cada tres personas presenta alguna alteración capilar

Más allá de las costumbres declaradas, los diagnósticos realizados por Clarel permitieron identificar determinadas características del cabello y del cuero cabelludo.

El análisis detectó que el 31% de las personas examinadas presentaba alguna alteración capilar, entre ellas sensibilidad del cuero cabelludo o caspa.

Este dato refuerza el interés por conocer las necesidades individuales del cabello antes de seleccionar una rutina de cuidado.

La sensibilidad, la sequedad, la grasa o la descamación pueden requerir productos y hábitos diferentes, por lo que la personalización resulta especialmente relevante.

Cuando aparecen molestias persistentes, irritación o alteraciones importantes, es recomendable acudir a un profesional sanitario especializado.

El cuidado capilar personalizado gana protagonismo

Los resultados de Clarel muestran una convivencia entre tratamientos estéticos, rutinas domésticas y nuevas necesidades de cuidado.

La coloración, las mascarillas y las herramientas de peinado forman parte de los hábitos de numerosas participantes, pero la protección térmica sigue siendo uno de los aspectos con mayor margen de mejora.

El estudio también destaca la utilidad de los diagnósticos capilares para conocer el estado del cabello y orientar la elección de productos.

Con una edad media de 40 años entre las personas analizadas, esta radiografía ofrece una aproximación a los hábitos de cuidado capilar en España, aunque sus resultados corresponden a las personas participantes y no deben interpretarse como representativos de toda la población.

La principal conclusión es clara: cuidar el cabello no consiste únicamente en conseguir un buen peinado o mantener el color, sino también en incorporar hábitos de protección adaptados a sus necesidades.

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