Has practicado todas tus combinaciones con tus zapatos favoritos. Tu pie conoce cada movimiento de memoria, la pierna se adapta perfectamente y da pena despedirse de una pareja con la que ya estás acostumbrada a entrenar. El problema es que los zapatos Pole Dance se desgastan precisamente en las zonas que no siempre se ven. Por fuera todo puede parecer estar bien, mientras que la parte lateral de la plataforma ya está pulida y ha perdido adherencia al metal. El tacón puede tener holgura, aunque a simple vista no haya ninguna señal evidente. Y esto es solo lo que se puede detectar durante una revisión rápida.
Por eso, que los zapatos «se vean bien» no es un criterio suficiente. Hay que revisar la suela, la fijación del tacón, las correas y la plantilla. A continuación, te explicamos qué debes comprobar en cada una de estas zonas.
La suela y la parte lateral de la plataforma
Esta es una de las primeras zonas que se desgasta, porque es precisamente la que está en contacto con el metal. En un par nuevo de strippers, la superficie lateral de la plataforma es mate y ligeramente rugosa. Con el tiempo, se va puliendo hasta quedar brillante y el pie empieza a resbalar. Estás
haciendo un elemento que ya dominas y, de repente, el pie se desliza hacia abajo.
Puedes comprobarlo fácilmente al tacto. Pasa un dedo por la parte lateral de la plataforma: si está lisa como un cristal, ya no ofrece la misma adherencia. También lo notarás durante el entrenamiento. Elementos que antes hacías sin problemas empiezan a fallar de repente, aunque tu técnica no haya
cambiado.
La propia suela suele desgastarse más lentamente. Sin embargo, también pueden aparecer zonas desgastadas, especialmente en la parte delantera, ya que es ahí donde recae gran parte del peso.
No merece la pena esperar. Si notas que la plataforma resbala sobre el pole, es momento de cambiar de par. Una caída puede salir mucho más cara que unos zapatos nuevos.
El tacón y su fijación
Esta es la segunda zona que debes revisar y, probablemente, la más peligrosa. En zapatos de buena calidad, como los Pleaser, el tacón y la plataforma están fabricados como una sola pieza. Por eso, es poco habitual que el propio tacón se rompa, pero con el tiempo puede aparecer holgura en la zona
donde se une con la suela.
La comprobación solo lleva unos segundos. Sujeta el zapato por la plataforma con una mano, agarra el tacón con la otra y muévelo suavemente. Si se mueve, tiene juego o hace algún crujido, la fijación ya no es segura.
Otro indicio es el sonido. Si aparece un chirrido que antes no estaba, puede significar que algún componente interno se ha desplazado.
También debes revisar el taco del tacón. Si está desgastado hasta dejar visible el plástico, el propio tacón empieza a deteriorarse y el pie puede quedar en un ángulo incorrecto.
Con holgura en el tacón, no deberías subir al pole. Puede ceder de forma repentina, normalmente justo cuando recibe la máxima carga.
Correas y sujeción
La tercera zona depende mucho del tipo de modelo. Cada diseño tiene sus propios puntos débiles:
- En las sandalias, la sujeción depende en gran medida de una correa con hebilla. Con el tiempo, la correa se estira, los agujeros se deforman y el pie empieza a moverse dentro del zapato. Es fácil detectarlo: utilizas el mismo agujero de siempre, pero el pie ya no queda bien sujeto.
- En las botas, la situación es algo más compleja porque hay cordones y cremallera. Los cordones se desgastan al pasar por los ojales, los propios ojales pueden aflojarse y la cremallera puede empezar a abrirse. Esto último es especialmente peligroso, ya que puede abrirse mientras estás en el
pole. - En los botines, también hay que prestar atención a la parte que rodea el tobillo. El material puede estirarse con el tiempo y la sujeción del tobillo se vuelve menos firme. Todo puede estar correctamente abrochado, pero el soporte ya no será el mismo.
Puedes comprobar la sujeción de una forma muy sencilla. Ponte los zapatos, ajústalos como lo haces normalmente y mueve el pie de un lado a otro. Si el pie se desplaza dentro del zapato, la sujeción ya no está funcionando correctamente.
En algunos casos, las correas se pueden sustituir. Sin embargo, un empeine o caña demasiado estirada y unos ojales dañados no siempre tienen una reparación fiable. En estas situaciones, suele ser más razonable comprar un par nuevo que arriesgar el tobillo.

Cuándo cambiar tus Pole Dance Heels: resumen rápido
Tu par ya ha cumplido su ciclo si detectas al menos uno de estos signos:
- la plataforma se ha vuelto lisa y resbala sobre el pole;
- el tacón se mueve, tiene holgura o hace crujidos;
- el taco del tacón está desgastado hasta llegar al plástico;
- el pie se mueve dentro del zapato aunque lo ajustes como siempre;
- la cremallera se abre o la parte superior de la bota se ha estirado demasiado.
Un solo signo ya es motivo suficiente para empezar a buscar un reemplazo. Dos o más señales significan que seguir utilizando esos zapatos en el pole puede ser peligroso.
Sí, cuesta despedirse de un par con el que has practicado todas tus combinaciones y movimientos. Pero unos strippers nuevos pueden adaptarse en apenas unas sesiones, mientras que la recuperación de una lesión puede llevar meses.

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