G&M (Instagram: @gastronomia_y_moda). La campaña de Navidad vuelve a situarse como uno de los momentos de mayor tensión para los supermercados y retailers alimentarios. Picos de consumo, cambios bruscos en la demanda y un aumento de las referencias estacionales generan un escenario en el que el riesgo de desperdicio alimentario se dispara. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, las empresas españolas reportan 1.697.023 toneladas de alimentos y bebidas desperdiciadas, una cifra que supone un alto impacto económico y medioambiental.
En este contexto, Phenix, empresa líder en soluciones contra el desperdicio alimentario, ha presentado una serie de estrategias basadas en datos para ayudar a los supermercados a anticipar la demanda navideña y optimizar su capacidad de previsión. Un desafío especialmente relevante para Andalucía, Sevilla y su provincia, donde la actividad comercial se intensifica durante las semanas previas a la Navidad.
El desperdicio alimentario, un problema económico y ambiental para el retail
El coste directo asociado al desperdicio alcanza los 155,46 euros por tonelada de alimento perdido, lo que afecta de forma directa a los márgenes de los supermercados, su reputación y su impacto ambiental. Aunque la mayor parte del desperdicio se produce en los hogares, la distribución y la industria continúan concentrando un volumen significativo del problema.
Durante los últimos años, el sector de la distribución ha logrado reducir su índice de desperdicio por debajo del 0,5% gracias a mejoras logísticas y procesos digitalizados. Sin embargo, las campañas de alta demanda —como la Navidad— siguen siendo críticas: la volatilidad en la compra de productos frescos, premium y estacionales provoca errores de previsión y un aumento de excedentes.
Cuatro estrategias para anticipar la demanda navideña
Phenix identifica cuatro claves que pueden marcar la diferencia para los retailers:
1. Analizar patrones históricos con mayor granularidad
Las previsiones deben descender al nivel de referencia, franja horaria y cada tienda. Así se pueden detectar microtendencias, como el aumento puntual de productos premium, y ajustar el stock sin generar sobreaprovisionamiento.
2. Monitorizar en tiempo real para reaccionar rápido
El comportamiento del consumidor cambia según el clima, las promociones o tendencias sociales. Con sistemas de seguimiento en tiempo real se pueden activar correcciones inmediatas: redistribución de producto, ajustes en pedidos o activación de canales de liquidación.
3. Activar mecanismos de valorización
Incluso con previsiones afinadas, los excedentes son inevitables. Phenix recomienda potenciar la venta de productos próximos a caducidad, donaciones a entidades sociales o redistribución interna para minimizar pérdidas y mejorar la rentabilidad.
4. Planificar las donaciones con antelación
Durante la Navidad, las entidades sociales trabajan al límite de capacidad. Una planificación previa garantiza que todo el producto apto para el consumo llegue a tiempo y no termine desperdiciado.
Equilibrar disponibilidad y sostenibilidad: el gran desafío de los supermercados
“Los supermercados compiten en un periodo donde la disponibilidad es clave, pero eso no debe traducirse en sobrestock y pérdidas”, afirma Antonio Díaz Otero, director de grandes cuentas en Phenix España. La compañía trabaja con retailers de toda Europa para reducir excedentes a través de modelos predictivos, herramientas tecnológicas y soluciones operativas que convierten el residuo en valor económico, social y ambiental.
Phenix, un aliado estratégico contra el desperdicio alimentario
Phenix nació en Francia en 2014 con la misión de combatir el desperdicio alimentario y hoy es líder en el mercado francés y una referencia creciente en España y Portugal. Certificada como B Corporation, la empresa impulsa un modelo de consumo más responsable, eficiente y alineado con las exigencias regulatorias y sociales actuales.

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