Gastronomía

Tierra de sabores Navarro (La Ferretería) de Alcalá la Real: vermú, aceite y mujeres

En Alcalá la Real hay una ferretería que dejó de vender clavos. Ahora las mujeres del pueblo se sientan alrededor de una copa para contarse la vida

Un nombre en la puerta y otro en la boca de todos

En el papel se llama Tierra de Sabores Navarro. En Alcalá nadie lo dice así. Aquí es La Ferretería, y lo seguirá siendo.

Es una decisión. Mar y Lola no quieren perder el origen del local, y lo dejan claro en cada rincón: los carteles de la antigua ferretería siguen en la fachada del número 1 de la calle Veracruz, y dentro, las fotos recuerdan lo que fue.

El edificio solo ha cambiado de herramientas.

Lola y Mar Tierra de sabores Navarro

Mar y Lola

Ellas llevan el local. Conocen cada producto, se preocupan por investigar su origen, saben de qué olivar sale el aceite, quién cura la morcilla, por qué ese queso está en esa balda.

Pero lo que más hacen es escuchar.

Una mesa larga

Por aquí pasan mujeres de Alcalá a media mañana. Llegan con una compra pendiente o con ninguna, piden un vermú, se acomodan.

Se habla de lo que haya. Una trae una historia que la otra no ha vivido, y la otra se la deja contar entera.

Así se entienden vidas distintas sin necesidad de explicarlas.

Dos vermús y lo que venga

Por ahora son dos. Está su vermú, el de la casa, y está el Parroquiano, que es una bomba.

Digo “por ahora” porque Mar es una mente inquieta y Lola, lejos de frenarla, la empuja. Lo que hoy es una carta corta mañana puede ser otra cosa.

Los dos se sirven fríos, sin prisa, con algo de comer al lado. Y funcionan como pretexto. Es difícil hablar en serio con un vaso vacío, y mucho más fácil con uno que alguien acaba de rellenar.

En la barra

Ochíos con morcilla a la caldera, empanadillas, embutidos, quesos. Todo de la comarca, todo para compartir.

En las estanterías, aceites de Señorío de Vizcántar y de Altos del Cascante. Lo que se prueba en la barra se lleva a casa.

La puerta abierta

Quien viene de fuera, por ejemplo durante el Etnosur, encuentra el mismo trato que la vecina de toda la vida. Nadie pregunta de dónde eres. Te sirven, te sientan, te incluyen.

Por eso algunos vuelven cuando el festival ya se ha ido.

Lugar de encuentro

Se abre por la mañana y se cierra a las tres. Mesas las justas para encontrarse como en casa. Y no es el sitio donde se come rápido. Es donde uno se queda.

Cristina Gala – cultura@gastronomiaymoda.com

Fotografías: cristinagala_  (Imágenes con derechos reservados. Prohibida su reproducción sin autorización expresa de la autora).

Sección Cultura · Gastronomía y Moda

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